Dentro del gran repertorio de las recetas de pollo que todos manejamos en casa, a veces podemos infravalorar el gran potencial que ofrecen los contramuslos. Y, sin embargo, es la mejor para cocinar todo tipo de platos con la carne de este ave, siempre que no queramos usar un animal entero, por ejemplo al asar el típico pollo al horno.
Cierto es que las recetas de pechugas de pollo son más socorridas porque parece una pieza más barata y, sobre todo, cómoda, fácil y rápida de cocinar, y también más magra. Pero precisamente por eso además es bastante sosa y es más fácil que nos quede reseca o sin gracia. Los contramuslos, en cambio, resultan infinitamente más sabrosos sin llegar a la grasa de las alitas o la mayor incomodidad de los muslitos o cuartos traseros completos.
Los contramuslos son la parte de las patas más cercana al cuerpo del pollo, la pieza situada justo sobre la articulación de la rodilla. Es decir, podríamos despiezar un cuarto trasero separándolo en un muslito o jamoncito, y el contramuslo. Podemos encontrarlos fácilmente envasados por peso con diferente número de piezas, en varios formatos: enteros, sin piel, deshuesados con piel y deshuesados sin piel.
Recomendamos, por regla general, comprar contramuslos con piel y huesos
En general recomendamos comprar los contramuslos con su piel y huesos; salen más baratos y resultan mucho más sabrosos. Siempre podemos deshuesarlos en casa si lo necesitamos para recetas concretas, salvo que no tengamos mucha habilidad con el cuchillo. La piel protege la carne, evita que se reseque y le da muchísimo sabor y jugosidad, mientras que el hueso también colabora brindando un pollo más sabroso y con mejor textura.
En general podemos adaptar casi cualquier receta de pollo despiezado al horno, guisado, frito o en salsa a las piezas de contramuslo, pues es habitual combinarlos con muslos en una misma elaboración. La ventaja de usar solamente esta pieza es que nos asegura una cocción más homogénea, y un reparto más sencillo de las raciones.
Recetas de contramuslos en salsa
Contramuslos de pollo en salsa cremosa de vino blanco
Vamos primero a retirar la piel de cada contramuslo (opcional) y colocarlos en un sartén con la mantequilla derretida y una cucharadita de aceite de oliva. Los vamos a marcar durante unos ocho minutos por cada lado a fuego medio-alto. Los retiramos y, en la mismo sartén, sin lavar, agregamos otra cucharadita de aceite.
Picamos la cebolla que freímos por unos tres minutos. Vertemos el vino blanco, el caldo de pollo y diluimos la crème fraiche. Removemos, aderezamos con sal, pimienta y tomillo. Bajamos al mínimo, volvemos a colocar los contramuslos en el sartén y tapamos. Dejamos al fuego bajo unos 20 minutos, aproximadamente.
Receta completa | Contramuslos de pollo en salsa cremosa de vino blanco
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